lunes, 1 de febrero de 2016

Novelas Ecuatorianas Que Hicieron Historia

   Las  Cruces  Sobre El  Agua 

Autor: Joaquin Gallegos  Lara 

Nació en Guayaquil en medio de una familia pobre, formada por Joaquín Gallegos del Campo y Emma Lara Calderón, donde se formó como intelectual de manera autodidacta.
Fue militante del Partido Comunista del Ecuador (PCE) hasta su muerte.[cita requerida]
Escribió apenas un puñado de cuentos que se publicaron en la colección "Los que se van" junto con Enrique Gil Gilbert y Demetrio Aguilera Malta.
Después de su muerte se añadieron unos pocos cuentos más que no habían sido publicados, entre ellos destaca "La última erranza" que narra la historia del ajusticiamiento absurdo de un judío en las montañas de Los Andes a manos de un grupo de católicos supersticiosos.
En 1946 publicó la novela "Las cruces sobre el agua". Esta novela es un retrato de la ciudad de Guayaquil a comienzos del siglo 20; el crecimiento y la evolución de los personajes principales llegará a ponerlos en medio de la matanza de obreros ocurrida el 15 de noviembre de 1922 y que según varias fuentes es, proporcionalmente la mayor matanza de obreros en el mundo.
Escribió también parcialmente otras dos novelas que han permanecido inéditas: Los guandos y La bruja hasta 1982 en que Nela Martínez quien fuera compañera del autor, completó y publicó la novela "Los Guandos" que fue publicada por la Editorial El Conejo en Ecuador. "La bruja" sigue esperando ser publicada.[cita requerida]
Tenía las piernas atrofiadas hasta el extremo de no poder caminar, y sin embargo luchó como militante comunista e intelectual, llegando incluso al extremo de participar en choques callejeros y barricadas, con la ayuda de Juan Alberto Falcón Sandoval, un mulato, que además de ser su empleado doméstico era su amigo, quien le prestaba sus fuertes hombros y le servía de piernas.[cita requerida]
Se dio a conocer en 1930 con el volumen de cuentos Los que se van, junto a Demetrio Aguilera Malta y Enrique Gil Gilbert.
Formó parte del "Grupo de Guayaquil" que, además de ser integrado por Demetrio Aguilera Malta, Enrique Gil Gilbert y él, incluyó a Alfredo Pareja Diezcanseco y a José de la Cuadra, dentro del realismo social ecuatoriano, que es hasta hoy el movimiento literario más importante que ha tenido el Ecuador.
Gallegos Lara mantuvo una activa participación política en las filas de la izquierda.
Junto con sus compañeros del "Grupo de Guayaquil", Gallegos Lara transformó la narrativa ecuatoriana y proyectó la literatura del Ecuador al mundo por medio de estampas tremendas de violencia verbal y física; además fue característica la reproducción fonética del habla montuvia. Los cuentos de Gallegos Lara combinan trágicamente una violencia inocente y premoderna con la fatalidad de una especie humana que se busca a tientas. De entre sus cuentos cabe destacar: "El guaraguao" y "Era la mama".
En 1947, poco antes de su muerte publicó La última erranza (cuentos).
En 1952 aparece su ensayo Biografía del pueblo indio (terminado en 1936) y en 1956 un volumen de sus Cuentos. José Joaquín Olmedo y Maruri; Guayaquil, Ecuador, 1780 - 1847) Político y poeta ecuatoriano. Hijo de padre español y madre guayaquileña, realizó sus estudios en el colegio se San Fernando de Quito y en la universidad de San Marcos de Lima, donde coronó su carrera de abogado; entre sus compañeros siempre sobresalió como versificador.
Tras regresar a su ciudad natal, fue enviado a las Cortes de Cádiz, donde pronunció su famoso discurso "Sobre la supresión de las Mitas", por medio del cual logró que se aboliera esa institución. En dichas Cortes ejerció de secretario hasta que fueron disueltas por Fernando VII. Ante la persecución desatada contra los diputados, Olmedo se vio obligado a esconderse en Madrid.
 
Resumen de la novela  " Las Cruces sobre el agua  "
Personajes
  • Alfredo Baldeón
  • Alfonso Cortés
  • Margarita, obligada por su marido a ejercer la prostitución
  • Leonor, cigarrera que regresa a casa con los olores del tabaco adheridos a su cuerpo
  • Mano de Cabra, patrón de la herrería
  • Trabajadores de la herrería
  • El Loco Becerra, cacaotero que decide tomarse la justicia por su mano
  • Gordo Fantasía, cobrador del arriendo
  • Baldeón, panadero que sufre la peste bubónica
Resumen

La novela describe el recorrido de dos guayaquileños: Alfredo Baldeón y Alonso Cortés. El primero es hijo de Juan y de Victoria. Vive en una casa paupérrima del barrio del astillero de Guayaquil. A corta edad se enrola en el ejército para luchar en Esmeraldas. Allí, además de aventuras militares, tiene sus primeras aventuras amorosas. Cuando decide regresar a Guayaquil trabajará duramente tanto en un taller como en una panadería. Se enamora de Leonor, una chica que vende cigarrillos en la calle.Tras un corto viaje al Perú en compañía de su tío, decide regresar a Guayaquil, donde se casa con Leonor. Los malos tratos que sufre en su trabajo y las continuas rebajas de las pagas, hacen que renuncie a la panadería y decida instalarse por su cuenta. Se dedica a fabricar pan con un compañero que tiene un horno, y a venderlo en el centro de la ciudad. Alfredo, Leonor y su madre viven en una casucha junto al basurero municipal.Otro personaje principal es Alonso Cortés que pertenece a la clase media baja y es desde pequeño íntimo amigo de Alfredo Baldeón. Intelectual por inclinación, intenta continuar sus estudios en la escuela Vicente Rocafuerte, pero la difícil situación económica por la que atraviesa su familia se lo impide, y comienza a trabajar como tinterillo. Se enamora de varias chicas, pero el amor de su vida es Violeta, la vecina de arriba de su casa.En 1922 los sindicatos de obreros de Guayaquil deciden ir a la huelga. Alfredo encabeza la lucha de los panaderos. El 15 de noviembre salen a la calle a manifestar su protesta contra la carestía de alimentos, la subida del dólar y los sueldos de hambre. El gobierno decide reprimir las manifestaciones, y el ejército comienza a disparar sobre la multitud de obreros, mujeres y niños. En la refriega, tras combatir heroicamente, muere Alfredo Baldeón. Ese mismo día, su mujer, Leonor, muere al dar a luz a un niño muerto.Por otro lado, Alonso Cortés, que simpatizaba con las reivindicaciones de los obreros, no se lanza a la calle por los ruegos que le hace su familia, aunque al enterarse de la desaparición de Alfredo va inmediatamente a buscarlo. Una vez que se calma la situación, Alonso decide romper su noviazgo con Violeta, pues considera que esa joven carece de sensibilidad social. Tras un largo viaje en compañía de su madre, regresa a Guayaquil, ciudad que ve transformada por la riqueza que manifiestan los edificios del centro de la ciudad, y por el continuo agrandarse de los suburbios de obreros. Al ver unas cruces sobre el agua del río Guayas, pregunta qué significado tienen; un negro estibador le explica que se colocan allí todos los 15 de noviembre, en recuerdo de los muertos que los militares echaron al río después de la cruenta represión anti-obrera.


martes, 19 de enero de 2016

Novelas Ecuatorianas Que Hicieron Historia

Novelitas Ecuatorianas

Autor:Juan Leòn Mera 

Juan León Mera Martínez nació en Ambato el 28 de junio de 1832 y murió en la misma ciudad el 13 de diciembre de 1894, fue un ensayista, novelista, político, y pintor ecuatoriano.
Hijo del Sr. Pedro Antonio Mera Gómez, hombre de negocios que lo abandonó a temprana edad, y de la Sra. Josefa Martínez Vásconez, quien ante las dificultades económicas de la época, no pudo enviarlo a la escuela.
Mera vivió una modesta infancia en la propiedad de Los Molinos (Ambato). En búsqueda de un mejor futuro, decide viajar a la ciudad de Quito en 1852. Su primera producción literaria se publicó en 1858 bajo el título de “Poesías”, libro que contenía sátiras, fábulas, poemas y epigramas.
Juan León Mera, conocido por ser el autor del Himno Nacional de Ecuador y Cumandá
Fundó la Academia Ecuatoriana de la Lengua, fue miembro de la Real Academia Española, y Presidente del Ateneo de Quito. Luego de ganar fama por su inteligencia y patriotismo es elegido diputado de la Asamblea Nacional Constituyente de 1861.
En 1865 el Dr. Nicolás Espinoza, Presidente de la Cámara del Senado, le pidió que escribiera los versos para una canción patriótica que merezca ser considerada como Himno Nacional del Ecuador. Así lo hizo y posterior aprobación del congreso, fue musicalizada por Antonio Neumane.
Una de sus obras más notables constituye, su novela “Cumandá”, publicada en 1879, en la que describe con claridad todo el espíritu del alma nativa ecuatoriana, haciendo patéticas y bellas descripciones sobre nuestro oriente y sus costumbres folklóricas
El 13 de diciembre de 1894 fallece en la finca Los Molinos -propiedad de su tío Pablo- en Atocha.

Resumen:

Esta obra, “Novelitas ecuatorianas”, está compuesta de seis historias. Dado que son sólo seis lo que voy a hacer es dedicar un pequeño comentario a cada una de ellas.
Entre dos tías y un tío
Sin duda este es el mejor relato de la colección. Trata de una huérfana que está al cuidado de su ruin tía. Bueno, ella y su herencia, que es hija de un héroe de la independencia. Ella está enamorada de un campesino joven y trabajador, pero pobre, por lo que su tía se opone al casamiento.
No sé hasta qué punto se puede considerar a Juan León Mera como un autor romántico (o tardo romántico, en cualquier caso), aunque es evidente que toda la obra, no sólo este relato, están muy influenciada por esta corriente. En este cuento no falta nada: el amor infortunado, los paisajes agrestes y tormentosos, la tragedia… En el momento de la lectura de este cuento me encontré leyendo a Bécquer, y eso en ningún caso puede ser criticable.

Porque soy cristiano
Con un título semejante me esperaba el típico cuento proselitista pero, afortunadamente, no es así. En esta historia nos encontramos en la época de las guerras civiles posteriores a la independencia. Un soldado enfermo es obligado a alistarse en una leva forzosa y queda al mando de un capitán chusquero que le amenaza, le agrede y le acaba mutilando. Pasa el tiempo y el ex soldado tiene la oportunidad de vengarse del capitán.
Este relato tiene moraleja, al igual que la mayoría de los que le acompañan, pero no afea mucho el resultado.

Un matrimonio inconveniente
Esta es la novela más larga y también la más difícil de leer. Y no porque sea pesada, que el autor sabe lo que hace. Es porque el tema ha quedado muy anticuado. Un hombre viudo y buen católico tiene una hija en edad casadera, la cual es pretendida por un joven galante, bien parecido y bien situado, de trato agradable y honrado a carta cabal. Sin embargo el padre no está conforme con el matrimonio por la gran lacra que tiene su futuro yerno: el susodicho es ateo. Finalmente el matrimonio se produce y la felicidad inicial se trunca con los primeros apuros económicos, ya que el yerno se derrumba al no tener un firme sustento moral donde agarrarse.
Hay que ponerse en situación para evaluar esta historia. Nos encontramos a finales del siglo XIX, donde la moral era un tema más considerado que ahora, y en América, donde incluso hoy en día la moral cristiana tiene mucho más arraigo que en el viejo continente. Pero no nos engañemos, las tesis que defiende el autor en este relato ya eran antiguallas en el momento de su publicación. Pero insisto, formalmente es impecable y ni siquiera cuando el carca del padre se enrolla en sus disquisiciones moralistas se convierte en un relato pesado.

Historieta
Las tres últimas novelitas son muy breves. En esta, a través de las palabras de un viejo indio que llevaba una existencia cómoda y que ahora malvive como siervo, nos encontramos con la tragedia de los pueblos de la serranía, ahogados por diezmos, priostazgos y la corrupción de funcionarios y curas.
Este relato adelanta lo que luego sería conocido como realismo social o indigenista, que tan maravillosamente trabajó Jorge Icaza en la inmortal “Huasipungo”.

Un recuerdo y unos versos
De este hay muy poco que decir. El propio autor (se supone que es el propio autor) nos recuerda un suceso que ocurrió hace algún tiempo, cuando ayudó a una joven enamorada a escribir un poema para su esquivo amante.
Un tanto intrascendente pero se resuelve en pocas páginas.

Una mañana en los Andes
Una comitiva, entre la que se encuentra el narrador, asciende a una elevación de los Andes accidentales para contemplar la salida del sol.
Todo el cuento es un cuadro en el Juan León Mera hace gala de sus excepcionales dotes a la hora de describir. No hay sombra de trama pero no lo necesita. Es una gozada mirar a través de los ojos del autor la magnificencia del paisaje ecuatoriano.

Estas son las novelitas presentadas en este libro. Todas ellas comparten algunos trazos comunes, como el hecho de estar situadas en los alrededores de la ciudad de Ambato, el afán de retratar las costumbres de un tiempo y un lugar, el valor ejemplarizante que suele concluir en una moraleja y su toque fatalista más propio de los autores románticos (el autor hablaba de estos relatos como de cuadros costumbristas y no me parece una definición descabellada, pero sigo pensando que estos cuentos tiene más que ver con el Romanticismo que con el Realismo).
Juan León Mera es un autor con mucho oficio a pesar de las pocas obras que nos legó. Escribe con mucha agilidad y eso hace que su obra se puede leer sin ningún problema, a pesar de lo mal que han envejecido algunos de los temas que trata. Quizás si la selección de cuentos fuera más amplia habría podido ser incluso odiosa, pero por suerte es una experiencia breve y grata.

miércoles, 13 de enero de 2016

Novelas Ecuatorianas Que Hicieron Historia

Hoguera Barbara

Autor:Alfredo Pareja Díez Canseco

Alfredo Pareja Diezcanseco nació en Guayaquil en 1908, hijo de Fernando Pareja y Pareja y de Amalia Diez-Canseco y Coloma. Su madre era miembro de la oligarquía peruana, hija del ex-presidente Francisco Diez-Canseco y Corbacho y sobrina del también ex-presidente Pedro Diez-Canseco y Corbacho. Tuvo que proveer a su familia a la edad adolescente, leer por la noche y asistir como oyente al Colegio Vicente Rocafuerte. Su primera educación se llevó a cabo en su ciudad natal: la escuela primaria en el Colegio San Luis Gonzaga de la Congregación de los Jesuitas.
En 1930, Pareja ganó una beca en los Estados Unidos. Como resultado de la gran depresión trabajó en los muelles de la ciudad de Nueva York durante un año. De regreso al Ecuador fue profesor de historia, literatura española y norteamericana en el colegio Vicente Rocafuerte. También se desempeñó como Superintendente de Educación Secundaria y como Diputado por la Provincia de Guayas.
Durante la dictadura de Federico Páez 1935-37, sin embargo, Pareja fue encarcelado y, finalmente exiliado a Chile, donde fue contratado por la editorial Ercilla Editorial.
Al volver al Ecuador, se convirtió en miembro de la Asamblea, encarcelado de nuevo por el régimen del presidente Aurelio Mosquera Narváez. (Esta detención de 30 días constituyeron la base de su novela Hombres sin tiempo). Encargado de Negocios en México en 1944. En 1945 se convirtió en representante especial ante la agencia de las Naciones Unidas para Socorro y Rehabilitación de los países devastados por la segunda guerra mundial (UNRRA) para los gobiernos de México , América Central, Argentina, Uruguay y Paraguay, en Washington DC, Montevideo, y más tarde en Buenos Aires.
Pareja nació en una familia conservadora que perdió su fortuna económica, entre otras razones parece que se inclinó a la generación "socialista" en Ecuador. Vivía a través de la agitación política considerable en la década de 1920. En esa época llegó a la conclusión de que la salvación de su país estaba en el lado izquierdo del espectro político. Él negó, sin embargo, ser "de izquierdas" e insistió en que no tenía deseo de utilizar el arte de escritor de ficción como instrumento de propaganda. Más bien, trató de manera simple y directa narrar las condiciones sociales que requerían reparación, denunciando al mismo tiempo la corrupción y la injusticia. Su primera novela,La casa de los locos(1929), sátira política ecuatoriana que ridiculizo a personajes políticos, tantos que la publicación se retrasó considerablemente. En Pareja se manifiesto algo de influencia del escritor y político mexicano, José Vasconcelos. La principal influencia en su vida y trabajo fueron los clásicos griegos, Honoré de Balzac, Dostoievski, Thomas Mann, Will Durant y Arnold Toynbee con el cual mantuvo correspondencia. Algunos críticos han detectado también la influencia de Freud, Ehrenburg, Gide y Proust.
El ciclo ficción narrativa de Pareja se ha caracterizado por el realismo y una fuerte conexión con la historia de su país (El muelle[ "El muelle"], 1933;Hombres sin tiempo[ "Hombres sin tiempo"], 1941;Las tres ratas[las tres ratas], 1944), que fue llevada al cine con ese mismo nombre en 1946. Habiendo establecido una reputación como escritor, tanto dentro como fuera del Ecuador, en 1944 publicó una importante biografía novelada La hoguera bárbara, acerca de las acciones y las circunstancias históricas que rodearon la vida y la muerte del general Eloy Alfaro . Un nuevo ciclo de novelas se inició en 1956 conLa advertencia’’ y continuó con “El aire y los recuerdos y Los poderes omnímodos. Fue ambicioso para describir la evolución de la sociedad ecuatoriana desde 1925. Posteriormente, publicó la novela Las pequeñas estaturas y es autor de un ensayo sobre "Thomas Mann (1956) y "Ensayos de Ensayos" (1981).
Pareja mantuvo una larga asociación con el famoso Grupo de Guayaquil formado por los escritores ecuatorianos José de la Cuadra, Joaquín Gallegos Lara, Demetrio Aguilera Malta, Enrique Gil Gilbert, Francisco Febres Cordero. Tuvo buenas relaciones con John Dos Passos, Angel Felicísimo Rojas, Juan David García Bacca, John Steinbeck, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Miguel Donoso Pareja, Jorge Enrique Adoum, Benjamín Carrión, Oswaldo Guayasamín, el historiador Jorge Pérez Concha.
Pareja cuenta en su la biografía escrita por Francisco Febres Cordero que quien le inculco el amor a la literatura fue su tío Wenceslao Pareja y Pareja médico y poeta modernista candidato al Premio Nobel por su trabajo en conjunto con Noguchi.
Pareja trabajo en proyectos educativitos después de la segunda Guerra Mundial con el Presidente Galo Plaza Lasso.
Fue el primer canciller del gobierno de Jaime Roldós Aguilera al regreso a la democracia en 1979.
En su jubilación, Pareja dedicó su tiempo a la investigación histórica.

 Resumen de la obra

La Hoguera Bárbara es como se titula esta maravillosa y extraordinaria obra de Alfredo Pareja Diezcanseco que nosotros como lectores, hemos podido apreciar. Escrita por este personaje con emoción, con lucidez absoluta y con una notable forma literaria. Estas tres virtudes se convirtieron en la mente y la pluma de dicho escritor para la creación de  este libro, convirtiéndose en la historia de la vida de nuestro viejo luchador como lo es  Eloy Alfaro, la novela de único el proceso de la revolución liberal de igual manera se narró la historia del primer siglo republicano de nuestro país el Ecuador.  Dotándose como una bibliografía bien estructurada, pues abarca no solo la vida del biografiado sino también la de su espacio vital, su sociedad, su lucha constante por una Revolución Liberal  y su tiempo. La historia cabal de una revolución como lo es este libro, contando con los nombres, las fechas y las circunstancias de este fenómeno,  reconstruyendo  el tiempo y el espacio del suceso histórico, desde sus causas originarias hasta sus efectos futuros, dotándonos de un sentido vivo, con las imágenes de activistas e indiferentes todo esto transcrito en este libro magnifico.

Esta historia no es solo la terrible muerte de Alfaro, sino que “La Hoguera Bárbara” tiene varios significados como por ejemplo Hoguera que fue por ancho tiempo toda la Patria, bárbaramente encendida en luchas fratricidas. Constando además de una serie de documentos utilizados para la creación de este libro como fueron cartas escritas por Alfaro y dedicadas a él, revistas, papeles y documentos todo indicio de verdad, relatos a viva voz componentes utilizados para su estructura.
DESAROLLO
De manera que este escritor comienza narrando la vida misma de Eloy Alfaro desde su nacimiento en Montecristi como el desarrollo de toda su vida hasta su juventud describe de igual manera como fue la vida de su padre el español Manuel Alfaro capitán de guerrillas en la Península, que llenaba su cabeza del Romanticismo liberal de la época enamorándose de una hermosa manabita llamada Natividad Delgado, que tuvieron 8 hijos entre uno de ellos ELOY, crecía con lo que le narraba su madre de aquellas luchas que su marido había sostenido en la remota España o las anécdotas del libertador, cuya figura de héroe mítico evocaba, jamás se hartaba Eloy del anecdotario milagroso pues hacia las preguntas invariables de su edad y decía:
-Cuando yo sea grande, voy a pelear por la libertad.
Finalmente llego el día y se dirigió a la aventura como un sonámbulo, asombrado del enigma que iba a desgarrar, empezó a llenarse de vida y acción de manera que su sueño era ser compañero, liberal y patriota, a través de las admoniciones de Montalvo que le llenaba de fuego para mantener encendida la germinante idea de su rebelión.
 En el Ecuador, solo es lo que ha sucedido con la palabra “revolución”. Rectamente usada, sirve para calificar a una transformación violenta, profunda e irreversible, que trastoca significativamente la organización política, la estructura económica y la vida social, pero nosotros la hemos empleado con laxitud, para calificar así a cualquier insurrección, transformación o cuartelazo. A consecuencia de ello, nos encontramos con que en nuestro país supuestamente han ocurrido al menos una decena de “revoluciones”, la mayoría de las cuales
no ha tenido otra virtud que derribar al gobierno de turno y sustituirlo por otro, quizá algo diferente: “Revolución de las Alcabalas”, “Revolución de los Estancos”, “Revolución de la Independencia”, “Revolución de los Chiguaguas”, “Revolución Marcista”, “Revolución Liberal”, “Revolución Conchista”, “Revolución Juliana”, “Revolución del Veintiocho de Mayo”, “Revolución Nacionalista de las Fuerzas Armadas”,
 En el caso de la Revolución Liberal, su trascendencia estuvo dada también por varias razones adicionales. Por una parte, fue un proceso revolucionario de gran aliento, que empezó manifestándose desde décadas antes, a través de las montoneras liberales de la Costa y culminó con la revolución propiamente dicha, que estalló en 1895 y se extendió hasta 1911, durando un total de dieciséis años. Por otro lado, fue una reforma liberal tardía, que se produjo setenta años más tarde que la boliviana del mariscal Sucre. En efecto, este proceso revolucionario trajo la participación de combatientes colombianos, chilenos, peruanos y mexicanos, que en diversos momentos lucharon bajo las banderas de Alfaro, y además estimuló la acción de los revolucionarios de otros países latinoamericanos, que luchaban por imponer la reforma liberal pero fue una gran tragedia el arrastre de Alfaro y sus tenientes como lo analiza nuestro autor, una transformación de tal envergadura debía provocar variadas reacciones de resistencia de parte de quienes veían perjudicados o amenazados sus intereses, pues el ideal de Alfaro fue conseguir no sólo la reconstrucción de la Gran Colombia, sino la perdurable solidaridad americana El pueblo lo aclamaba, era cierto, pero la oportunidad se le había escapado. Lo seguían por las calles, cantando canciones de libertad. La voz de ¡Viva Alfaro! se levantó como un encantamiento.
Durante el período de gobierno, el Alfarismo fue perdiendo apoyo. Muchos de sus antiguos partidarios se unieron a la tendencia Placista aliada de los terratenientes. A ello se sumó la pérdida de poder de Alfaro en el ejército y el deterioro de su propia vejez.
Cuando su segundo período presidencial terminaba, Alfaro escogió como candidato al empresario guayaquileño Emilio Estrada, quien triunfó ampliamente en las elecciones presidenciales. Luego, Estrada murió y, como Alfaro había previsto, diversas facciones liberales empezaron a disputarse el poder. Alfaro volvió al país para intentar negociar un acuerdo, pero una sangrienta guerra civil se había apoderado del país, por un lado, fuerzas comandadas por Leonidas Plaza y Julio Andrade, que representaban al gobierno. Ante la contundencia de los ejércitos gobiernistas, los alfaristas llegaron a un acuerdo por el cual se respetaba su libertad y se rindieron. A pesar de ello, Alfaro y sus compañeros fueron encarcelados y traídos a Quito, donde una multitud, azuzada por clérigos y enemigos de Alfaro, los asesinó y arrastró por las calles hasta  el parque El Ejido, donde se los incineró este atroz crimen estuvo involucrado directamente el general Leonidas Plaza Gutiérrez, con la complicidad de notables personajes como el Arzobispo González Suárez, quién como Jefe de la Iglesia Ecuatoriana, con su sola presencia pudo haber evitado la masacre.

 

Novelas Ecuatorianas Que Hicieron Historia

El Rincon De los Justos

Autor:Jorge Velasco Mackenzie   

 ESCRITOR.- Nació en Guayaquil el 16 de Enero de 1949. Hijo legítimo de Alfredo Velasco Hernández, industrial guayaquileño graduado en la escuela de la Filantrópica, propietario de una fábrica de botones de tagua que quebró cuando aparecieron los de plástico. Entonces instaló una fábrica de fideos que aún mantiene; y de Aída Mackenzie Zambrano, natural de Palestina, hija de propietarios agrícolas.
Fue el segundo de una familia de tres hermanos que alquilaban un departamento en Boyacá y Loja. Cuando tenía ocho años unos parientes subieron a su abuelo materno William Mackenzie muy enfermo. Era un hombronazo que tocaba muy bien la guitarra, hijo de un obrero de Jamaica vendido al país para lo del ferrocarril.
Durante unas vacaciones en el campo le dio la difteria y su madre. armándose de valor y con una simple hoja de afeitar le practicó la traqueotomía, introduciéndole por el orificio una pluma de pavo para que pudiera respirar. Enseguida fue traído a la Clínica Alcívar pero el viaje fue demorado por el lento paso de la gabarra sobre el río Daule. Después jugó Base Ball en la escuela fundada por el Prof. Ricardo Chacón.
En 1970 se graduó de Contador en el Colegio Mercantil. En sus ratos de ocio escribía poesía amatoria pero lo que más le interesaba eran las artes plásticas, así fue como ingresó de oyente nocturno a la Escuela de Bellas Artes, de la que salió en 1972, después de ser admitido en el Salón de Julio, por una excesiva conciencia autocrítica; dedicándose de lleno a la creación literaria y para contraer matrimonio con Ana Cabrera Anda. Habitan un departamento en el Callejón Zavala Gangotena y Los Ríos, donde han nacido sus tres hijos.
Ese año se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guayaquil y siguió estudios de Literatura hasta 1976 que logró la Licenciatura en Ciencias de la Educación.
En 1973 empezó a colaborar en el suplemento Paratodos de El Universo que dirigía Nancy Bravo de Ramsey con artículos de Arte y Literatura- relacionados con el boom latinoamericano, artistas y escritores ecuatorianos y hasta mantuvo algunas polémicas. Recuerda una con Alcino Ramírez y otra sobre orientación de la crítica con Sonia Manzano.
Ese año 73 comenzó a dictar las materias de Literatura e Idioma Nacional en el Colegio Particular "Zenón Vélez Viteri" por S/. 12 la hora, allí permaneció cuatro años.
El 74 viajó a Cali con Carlos Calderón Chico invitados por la Universidad del Valle al IV Congreso de la Nueva Narrativa Hispanoamericana y publicó su primer texto "Aeropuerto" en la importante revista quiteña "La Bufanda del Sol".
El 75 ganó el Primer Premio consistente en S/. 8.000 en el Concurso de Cuentos de la Universidad Técnica de Machala con "Aeropuerto", cuyo argumento se le ocurrió al despedir a una prima que viajaba a los Estados Unidos. También logró el Primer Premio del Concurso Nacional del Poema Mural organizado por la Municipalidad de Guayaquil. Rafael Díaz Ycaza, Presidente del Núcleo del Guayas, incluyó su primer libro de relatos "De Vuelta al Paraíso" en el Volumen cuarto de la Colección "Letras del Ecuador", que se abre con Aeropuerto y contiene ocho cuentos más, habiendo quedado finalista en el Concurso de la Universidad Católica de Quito. El libro se hizo solo, relata los conflictos de la adolescencia, la inclusión de una ideología definida por el Socialismo y el rechazo al sistema imperante. Aeropuerto fue reproducido el 76 en la revista "Puesto de Combate" de Bogotá y en "Ancas" de Caracas.
En 1977 Díaz Icaza le editó su segundo libro de relatos "Como gato en tempestad" en el volumen 52 de la misma colección. "Lo quiero como a un hijo que me nació enfermo. Soy consciente de sus defectos como también de su espontaneidad y frescura. Cuenta los problemas de la adultez y técnicamente aspiró al perfeccionamiento de la forma", ha dicho su autor.
Su amigo el poeta Fernando Nieto Cadena le llevó a la Universidad Técnica de Babahoyo como profesor accidental de las cátedras de Teoría Literaria y Poesía del Siglo XX. El 79 alcanzó la titularidad y aún continúa dictando ambas materias.
El 78 obtuvo el Segundo Premio de S/. 10.000 en el V Concurso Nacional de Poesía Medardo Ángel Silva de la Municipalidad de Guayaquil con "Manual de Acción Imaginaria".
Ese año conformó el grupo "Sicoseo”, palabra tomada del argot guayaquileño que equivale a algo conflictuado o a una tomadura de pelo. Sus miembros aspiraban a devolver a los temas populares cierto valor estético, desacralizar la literatura con una nueva actitud frente al trabajo literario, lejos de la inspiración romántica de antaño. Pensaban que escribir es algo tan agotador como cualquier otro trabajo. Hay que modelar el lenguaje, que en fin de cuentas es la herramienta de la que se valen los literatos para elaborar sus creaciones. Por eso escribir requiere una gota de inspiración y toneladas de transpiración. Pronto Sicoseo se haría un grupo famoso pues fue cuna de escritores de éxito. El grupo duró poco más de un año pero le sirvió para comprender que era necesaria una dedicación completa como escritor de ficciones.
El 79 presentó al Concurso organizado por el Círculo de Lectores con sede en Quito, el primero de los capítulos de una novela en ciernes, mentalizada bajo el título de "El Rincón de los Justos", y obtuvo una beca de un año para viajar por varios países de Europa. Estuvo en España, Italia y Portugal y tras siete meses de ausencia regresó por Canadá y México, antes de tiempo, porque extrañaba mucho a su familia (1)
Nuevamente en Guayaquil editó un tercer libro de relatos "Raymundo y la creación del mundo" dividido en el libro de Raymundo y en el libro del Mundo, con temas aislados originados en diferentes lugares y países, excepto la pequeña saga de Lomas de Sargentillo, escrita de un solo tirón y distribuida a través del libro como cuentos individuales. La obra tiene un personaje determinado y una circunstancia. Raymundo es todo el mundo, por tanto no tiene unidad sino más bien lineamientos generales.
"El contacto directo con destacados poetas de mi generación en grupos literarios de avanzada, me impulsó a antologar y prologar un libro sobre diecisiete poetas contemporáneos que tituló "Colectivo" y salió en 1980 en la colección "Imagen" de Luis Marín Nieto, "pero tuve serios conflictos personales con algunos escritores que no estuvieron conformes con mis apreciaciones y se sintieron afectados porque la crítica literaria en el Ecuador siempre se torna polémica y en ocasiones hasta peligrosa, quizá por eso no he reincidido en esta clase de obras.
El 81 editó en el Núcleo del Guayas un pequeño plaquet de poemas titulado “Algunos tambores que suenan así” en solo 46 pags. y 300 ejemplares edición casi clandestina por su parvedad. Y como consideró que era un libro demasiado personal, casi intimista, se arrepintió de su publicación y lo incineró en la terraza del edificio, salvándose una media docena de ejemplares que había distribuido entres sus más íntimos amigos. Por eso es una obra fantasma, que muy pocos conocen.

(1) La Beca consistía en $300 mensuales, más pasaje adicional por cada ciudad que visitase.
El 83 ganó el Primer Premio en el X Congreso Nacional de Relato José de la Cuadra de la Municipalidad de Guayaquil, consistente en $25.000 con su cuarto libro de cuentos “Músicos y Amaneceres” editado el 86 en Colombia mediante convenio con la editorial El Conejo en 10.000 ejemplares que se vendieron rápidamente.
También el 83 obtuvo el Primer Premio de $15.000 en el IX Congreso Nacional de obras de Teatro organizado por la Municipalidad de Guayaquil con “En esta casa de enfermos” editado en el N° 13 de la Revista de la Universidad Católica y estrenada en Julio del 91 en la Alianza Francesa por el grupo Dramático “Luz y Sombra”. La obra trata sobre un diálogo imaginario entre Gallegos Lara y Pablo Palacios, el uno cojo y el otro loco, producto de los conflictos planteados en la Dirección de la Revista “Sicoseo”.
También apareció ese mismo año su novela escrita en Europa “El Rincón de los Justos”, calificada no sin razón como una desgarradora visión sobre el mundo marginal Guayaquileño, incursión en el género populachero del suburbio del puerto –barrio imaginario de Mata Vivela- donde la gente vive de alienaciones cotidianas, de modestas ilusiones, de enfebrecidas obsesiones. Pathos heroico y anti heroico. Narrada en primera persona. Una obra maestra en su género y su autor pasó por derecho propio a constar en la lista de los mayores narradores ecuatorianos de todos los tiempos.
La obra obtuvo el 84 el Premio a la Mejor Novela editada en el país en el año anterior, de $100.000 para su autor y desde entonces ha visto tres ediciones, dos del Conejo, la segunda en la colección “Grandes Novelas Ecuatorianas” y la tercera en Libresa en 1991.
Jorge me ha referido que los estudiantes de la Escuela de Sociología de la Universidad de Guayaquil la tienen de texto para explicar la marginalidad de los personajes. Femando Itúrburo Rivadeneira incluyó su estudio, como parte de la tesis que sustentó en la Sorbona.
El 85 ganó el Primer Premio del Concurso Nacional de Novela Grupo Guayaquil organizado por el Núcleo del Guayas con su segunda novela "Tambores para una canción perdida", escrita el 84. "Historia mítica de Margarito el Cantador, negro cimarrón que sin saber que ya había sido decretada la manumisión de los esclavos por el General José Maria Urbina, huyó durante cien años y sin envejecer, recorriendo la historia republicana. "Un hombre que descubre su ancestro, el universo y sus dioses. Novela de elaboración lingüística y poética con tono narrativo, profética y ritual, con la que pagué mi deuda con la negritud, escrita íntegramente en el Taller Literario de Miguel Donoso Pareja, por lo que fue una experiencia fascinadora".
Pocos días después de su publicación Diego Araujo denunció que las Décimas aparecidas en la obra habían sido tomadas del libro de investigación sociológica y literaria de Laura Hidalgo y aunque el asunto fue debidamente aclarado, no dejó de causarle disgustos. (2)
Ese año también alcanzó el Primer Premio de S/. 100.000 en el Concurso del Cuento de las Mil Palabras de la Revista "Vistazo" con "El fantasma y el cuento imposible" que incluyó en una Antalogía editada por el Núcleo del Azuay y en la Colección "Libros para el Pueblo", bajo el título de "Palabra de Maromero" con varios otros cuentos, incluso con uno inédito "Clown" y fue contratado como Coordinador de los talleres Literarios del Núcleo del Guayas.
(2) Jorge Velasco había preparado una página donde consignaba su Agradecimiento y citaba las Fuentes, que no envió al Concurso para no ser identificado. Cuando la novela apareció impresa, dicha página tampoco salió por falla de la Editorial, quedando en pie la discusión teórica que debió darse y no se dio, de si un autor de ficción puede nutrirse de los trabajos de los investigadores sin que eso vaya en detrimento de su capacidad creadora, o si por el contrario no lo debe hacer, lo cual sería absurdo.
El 88, la Universidad Técnica de Babahoyo dio a la luz una selección suya "Clown y otros cuentos". El 89 entró a la Dirección Provincial de Cultura del Guayas de Técnico docente y Jefe de Promoción Cultural. El 90 ingresó a la escuela de Arte Dramático de la FACSO como profesor por contrato, y apareció su tercera novela "El Ladrón de levita", menos ambiciosa que sus anteriores pero que sin embargo revela su alto oficio de escritor por ser "Una recreación libre de un famoso personaje, en donde todas las acciones convergen hacia un protagonista, que es el que lleva el hilo conductor de la narrativa en cuatro monólogos revelados por su conciencia, que cuentan su vida. Alegato humano acerca de la trasgresión de la norma en la realidad social".
En 1991 logró el Tercer Premio del Concurso Nacional de Cuento del Diario El Universo con S/. 2.000.000 por su libro "Desde una oscura vigilia", volumen que delata a un escritor "que utiliza permanentemente recursos técnicos, con cuentos bien construidos, maestros y aconteceres y ambientes subreales, casi existencialista".
Su estatura mediana, trigueño, pelo negro y crespo, ojos de igual color.
En 1993 comenzó a trabajar en la subdirección Provincial de Cultura del Guayas.
En 1996 dio a la luz “En nombre de un amor imaginario” que obtuvo el Primer Premio en la IV Bienal de la Novela. La obra contiene asuntos literarios englobantes y comienza con la llegada de los miembros de la Misión Geodésica francesa a la Audiencia de Quito en el siglo XVIII y el matrimonio de Godín con Isabel Grandmaisson y sus veinte años de la espera en Riobamba.
Desde 1997 se encuentra trabajando una edición crítica de las obras completas de Hugo Mayo.
  
Resumen de la obra 
 
Nada es igual después de un puñado de años. El sábado anterior acompañé a Jorge Velasco en su visita al escenario real de El rincón de los justos, publicada en 1983. En esa, su primera y más popular de todas sus novelas, –ha publicado siete- la calle Colón, desde Machala hasta Lorenzo de Garaycoa, es la principal vía del barrio Matavilela. Espacio marginal habitado por una galería de personajes populares y sus historias.
Pero ese retorno fue más que un tour literario. Un pretexto para volver a conversar con Jorge Velasco Mackenzie, guayaquileño de 64 años. Con quien casi éramos vecinos pero hicimos amistad hacia 1977, en la época del grupo literario Sicoseo.
Asegura Velasco –fabulador a tiempo completo, con él casi nunca se sabe qué es ficción y qué realidad- que en su familia no tuvo antecedentes literarios pero su padre Alfredo Velasco inventaba y creaba máquinas para sus fábricas artesanales de botones de tagua y luego de fideos. “¡Ese señor era un sueño!”, exclama con su voz chillona.
Cuenta que de joven jugó béisbol: “Quería ser el primer ecuatoriano en llegar a grandes ligas”. Pero dizque se retiró por una lesión en su brazo derecho. A sus 20 años, pese a ser pésimo dibujante, en calidad de oyente ingresó a la Escuela de Bellas Artes: “De tal manera que también hice mis embarraditos. Sé templar una tela, sé jugar con los colores, pero no soy pintor. Así de simple”. Ahí conoció al excelente pintor Juan Villafuerte que escribía poesía. Al igual que Hernán Zúñiga Albán con quien habían sido compañeros en el colegio Mercantil: “Hernán me sacó de la ignorancia es un hombre al cual yo debería agradecerle”. Años después, estudió literatura junto a Carlos Calderón Chico, amistad que luego se rompió: “Él fue decisivo en mi vida. Murió y no pude pedirle perdón por las cosas que nos hicimos”.
La luz del mediodía ilumina su rostro labrado por el tiempo. En especial, el más reciente y tormentoso. Por su adicción alcohólica ha estado dos veces asilado en clínicas. Reclusión con fruto literario: La casa del fabulante, su reciente novela. Pero ese mediodía, dice que no recuerda cómo aparecieron sus primeras frases literarias. Con certeza Aeropuerto fue su primer cuento que en 1975 incluyó en De vuelta al paraíso, el primero de sus numerosos libros de relatos.
En 1979, Velasco con el primer capítulo de El rincón de los justos participa en un concurso organizado por Círculo de Lectores y gana una beca de un año para viajar y escribir esa novela que se publica en 1983 con el siguiente comentario: “No sabe uno qué supera a qué, si la sintaxis de sus personajes –Diablo Ocioso, la Leopa, Erasmo, Sebastián, el equilibrista Cristof, la Narcisa Virgen y la Narcisa Puta, el Ojo Mirador, etcétera- o el manejo del habla como escritura. De cualquier forma, se trata de un excelente texto sobre la marginalidad de una ciudad como Guayaquil que se mueve entre la transgresión y el sacrificio, la violencia y la ternura, el odio y el amor”.
Por su adicción alcohólica ha estado dos veces asilado en clínicas. Reclusión con fruto literario: La casa del fabulante.
El sábado lo acompaño a Matavilela –zona conocida como La Cachinería- y ya nada es igual en el parque La Victoria donde se presentaban Cristof y una tribu de artistas del hambre y culebreros. Los antiguos salones de bebida de la calle Pedro Moncayo, ahora son pulgueros de ropa y a una librería popular que vende libros usados, entre ellos El rincón de los justos. En la calle Colón, en un solar cercado, se marchita la residencial Kennedy, ahí afuera antes las putas llegaban a las 08:00 a ejercer su oficio, exhibiéndose como mercancía entre los tendidos de los cachineros. Con Velasco caminando con cierta dificultad, arribamos a Colón y Pío Montúfar donde han demolido el antiguo local del salón El rincón de los justos, ahora existen unos comedores donde afuera pastan trabajadoras sexuales y un montón de desempleados. Al lado, el patio de las carretas es un garaje y el antiguo cine Lux que proyectaba películas de acción y ahora es un templo evangélico.
Torturado por un sol infernal y con ganas de una cerveza helada, Velasco recuerda que empezó a frecuentar esa zona cuando con Hernán Zúñiga se fugaban del colegio Mercantil. ¿Y adónde iban?, indago y él como queriendo convocar a sus fantasmas, exclama: “¡Al Rincón de los justos! A chupar cerveza, yo bebía y Hernán salía a la esquina y se fumaba su porro”. Era el único salón donde vendían cervezas por la mañana y dejaba entrar a un par de menores de edad que escondían la camisa del uniforme en una funda. Velasco, el fabulador, jura que en la cantina había una imagen de la beata Narcisa de Jesús Martillo Morán y una alcancía, que doña Encarnación le dijo que el antro se llamaba así: “Porque todos somos injustos. –cita Velasco y narra- La salonera Narcisa Puta sí existió, no sé si se llamaba así, ni me importa. Pero la dueña sí era doña Encarnación y era devota de Narcisa. La gente iba, chupaba ahí y depositaba un sucre en la alcancía. Realmente no investigué mucho, el resto me lo inventé”. La novela la trabajó en dos años. Como siempre de 05:00 a 08:30, escribiendo a mano sobre cuadernos universitarios.
Sus primeros lectores en México fueron Miguel Donoso y Fernando Nieto, ellos leyeron las primeras 100 páginas, se entusiasmaron y lo alentaron a seguir escribiendo la nueva novela de Guayaquil. “Yo mismo me quedé sorprendido –reflexiona Velasco- porque conocía tanto ese ambiente donde había pasado gran parte de mi vida”. También lo asombra que El rincón de los justos se haya reeditado 10 veces y que quieran hacer una película de su novela más popular.
Hasta hoy a Velasco le fascina el mundo de la Cachinería –ahora visita la ubicada en la 25 y la A-. Ese sábado, volviendo al presente, Jorge asegura que tres editoriales desean publicar La casa del fabulante, novela en la que reinan la angustia, el miedo y la soledad. Le pregunto quiénes son los personajes y responde: “Yo y todos los locos que estaban metidos ahí en la clínica”.
Reina la tarde ya cuando entre reflexivo y sentimental, dice: “Siempre, siempre he estado metido en la única república que tenemos los escritores que es el lenguaje. Visto así, yo he tenido excesos y salgo de esos excesos con ganas de seguir testimoniando esos excesos, acercándome más al mundo. Aunque me encantaría ser como Monsiváis: morir frente a mi mesa de trabajo. Porque mi vida, toda mi vida, todos los días he respirado literatura y lenguaje”.
Nada es igual después de 30 años. Aunque ayer, hoy o mañana, si uno abre El rincón de los justos siempre la magia comenzara así: “De noche, el patio de las carretas quedaba vacío. Se aquietaban las ruedas...”.

Novelas Ecuatorianas Que Hicieron Historia

Cumanda 

Autor:Juan León Mera 

(Juan León Mera Martínez; Ambato, Ecuador, 1832 - id., 1894) Escritor ecuatoriano. Heredero y admirador del romanticismo francés, en particular de Chateaubriand, se le atribuye el papel de fundador de la crítica literaria en su país. Miembro del Partido Conservador, fue senador, gobernador en dos ocasiones y ministro del Tribunal de Cuentas. Fundó la Academia ecuatoriana y fomentó la conciencia literaria criollista. Esta preocupación por la cultura criolla se refleja en su Ojeada histórico-crítica sobre la poesía ecuatoriana (1868) y en una carta que dirigió a Menéndez y Pelayo en 1883. Escribió la letra del himno nacional ecuatoriano, los versos de Melodías indígenas (1858) y la leyenda inca en verso La virgen del Sol (1861). Su obra más popular, Cumandá o un drama entre salvajes (1879), se inscribe en el género del melodrama y narra los amores frustrados de los hermanos indios Carlos y Cumandá, ignorantes de su parentesco.
De familia humilde, fue abandonado por su padre antes de nacer, y se formó de modo autodidacta, al amparo de la ternura maternal; ya en Quito, aprendió pintura y escribió en los periódicos. Se empleó en Correos, llegó a diputado con tendencias liberales y acabó por ocupar la presidencia del Senado; pero sus primeras inclinaciones políticas sufrieron progresivamente una evolución que lo acercaron a Gabriel García Moreno, a quien había atacado antaño, y no tardó en convertirse en el más apasionado de los propagandistas católicos. Fue primero amigo y después enemigo irreconciliable de su paisano Juan Montalvo, quien le atacó desdeñosamente y sin piedad. Al contrario de Montalvo, Juan León Mera fue un firme defensor de la aristocracia criolla que reconocía, en la existencia de lo indígena, un camino para tomar conciencia "de su historicidad, su conflictivo ser y la crisis de su ideología".

Influido esencialmente por Zorrilla en el terreno lírico, llevó los acentos románticos al tema indígena. Como poeta publicó, además de un volumen de Poesías (1858), el poema La Virgen del Sol (1861), leyenda indígena que es una verdadera novela en verso y un antecedente indudable de Cumandá. Esta obra ponía en práctica las doctrinas que el escritor mantenía con respecto a la poesía indigenista y nacional, y que para él significaban la posibilidad de una americanización de la literatura. A estos títulos debe añadirse otra leyenda en verso de tema colonial, Mazorra (1875), y Melodías indígenas (1887, con una reedición de La Virgen del Sol). Mera fue también el autor de la letra del himno nacional del Ecuador.

Como prosista, Juan León Mera ofrece diversos aspectos: desde el biográfico (Cevallos, García Moreno y otros), hasta el critico (Ojeada histórico-crítica sobre la poesía ecuatoriana, 1868, en la que mostró un pronunciado interés por la lírica quichua, y La Dictadura y la Restauración), pasando por el de novelista, que es, sin duda, el que da más relieve a su personalidad. Su novela Cumandá o un drama entre salvajes (1879) le aseguró un sólido prestigio, pero es posible que a la larga sean reconocidas como de mayor interés literario algunas de sus narraciones breves, de carácter costumbrista, como Los novios de una aldea ecuatoriana (1872), Entre dos tías y un tío y Un matrimonio inconveniente.

En la historia de la literatura ecuatoriana, Cumandá o un drama entre salvajes marca la iniciación de la novela, a la vez que significa la culminación del romanticismo como asimilación de escuela literaria. Aunque el argumento de Cumandá recuerda mucho al de Atala de Chateaubriand, la verdad es que tiene bastantes perfiles que le son propios. La obra relata el amor imposible de dos jóvenes en la selva virgen del Ecuador, exótico marco que el autor describe con detalle, mostrando a los pueblos indígenas orientales como bárbaros y salvajes. Cumandá, la heroína, que vive entre los salvajes indígenas que admiran su belleza; Carlos, el amado, cristiano blanco que se enamora platónicamente de Cumandá; y el Padre Orozco, misionero religioso, que al final resulta ser el padre de los tiernos amantes, son los personajes más caracterizados.

Pero Cumandá es sobre todo la novela de la selva, de la naturaleza tropical. La selva es el personaje principal de la obra; frente al protagonismo del paisaje, los personajes parecen moverse como en un segundo término. Las descripciones que Juan León Mera hace de la naturaleza primitiva del Oriente ecuatoriano o el relato de las fiestas entre las tribus salvajes son episodios que confieren interés permanente a la novela. Escrito en irreprochable estilo y alejado del costumbrismo, el relato propone la posibilidad de un encuentro entre lo aborigen y lo culto, entre el caos de la selva y el orden de la formación cristiana. La novela entusiasmó a Juan Valera y a muchos de sus coetáneos por el conocimiento que revela de la selva y del indio, pero está muy lejos de producir la misma impresión en la crítica moderna. 

Resumen de  "Cumanda" 
 PersonajesCumandá: Joven indígena enamorada de Carlos y hermana de él.
Carlos Orozco: Joven hacendado enamorado de Cumandá.
Domingo Orozco: Padre de Carlos y Cumandá
Pona: Madre sustituta de Comanda
Cabeza de Nieve: Padre sustituto de Cumandá
Yahuarmaqui: Viejo enfermo enamorado de Cumandá
Tubón: Mayordomo de la hacienda de los Orozco.      
Resumen de la  Obra : 
 En lo muy profundo de la selva del Ecuador se formo una historia en la cual un amor incomprendido logra llegar a su final.

Todo empieza cuando un hacendado pierde a su familia en un incendio en el año 1790 salvando únicamente a su hijo Carlos, llevándolo a buscar un refugio en Jesús, llega a un internado para curas. Pasado algún tiempo en este virginal retaso del Oriente catequizaba a los indios el señor Domingo Orozco en tanto su hijo ya joven pasaba por la selva conociendo toda su belleza.

Cierto día por esos sitios vio una joven muchacha de hermoso físico, ágil, ojos claros, rubia y de largo cabello quien será ella se preguntó, su nombre era Cumandá que quiere decir “patillo blanco”. Cumandá era hija del jefe indígena octogenario de Cabeza de Nieve y Pona la Hechicera, tenía a demás dos hermanos que nada se parecían en lo físico ni en lo espiritual a ella, eran todo lo contrario, odiaban a los blancos pero a ella la amaban.

Cumandá era experta en remos y competía con sus hermanos y amigos, les ganaba en destreza, velocidad; Carlos y Cumandá se enamoraron, era un amor puro, los dos se sentían atraídos y habían escogido un lugar en donde dos palmeras crecían entrelazadas era el símbolo de su amor.

Todos los años las tribus del Oriente solían festejar a la orilla del Lago Chimano, se elegía a la más bella de cada tribu, Cumandá era una de las vírgenes y representaba a los záparos. Ella debía concursar para esposa del jefe de tribu y decide que Carlos la acompañe aún arriesgándose de los peligros de la tribu.

Los hermanos de Cumandá se dieron cuenta que Carlos estaba ahí en varias veces quisieron matarlo, pero Cumandá siempre lo salvaba, el gran jefe Yahuarmaqui era un viejo enfermo el cual decidió que Cumandá sea su esposa.

Ya en la luna de miel Yahuarmaqui muere, Cumandá decide huir en busca de Carlos toma una canoa la cual era de él, al llegar al otro lado del río se dio cuenta que Carlos no estaba, pues lo habían tomado prisionero decidieron dar a cambio a Carlos por Cumandá, después de lo ocurrido Cumandá y Carlos se encontraron en un lugar en el cual intercambiaron llantos, promesas, amor entre otras cosas.

Antes de morir Cumandá entrega a Carlos una bolsista de piel de ardilla que sorpresa al verla, en ella se encontraba el retrato de la madre de Cumandá que era la esposa de Domingo Orozco y madre de Carlos. Al saber la noticia trataron de hacer algo positivo, pero ya era tarde Cumandá había muerto.

Pona confirma la verdad Cumandá era la hermano de Carlos, todo era resultado de la venganza de Tubón mayordomo de la hacienda.

Cuando Carlos murió fue enterrado con Cumandá y el padre de él viajo a Quito donde siguió su sacerdotaje y siempre recordó a Carlos y a Cumandá.

 

 

Novelas Ecuatorianas Que Hicieron Historia

A  La  Costa

Autor: Luis Alfredo Martìnez

Nació el 23 de junio de 1869 en la finca La Liria, en Ambato, hijo del doctor Nicolás Martínez Vásconez y de la señora Adelaida Holguín Naranjo.3 A los seis años entró a la escuela La Merced. Para la secundaria se dirigió al colegio jesuita San Gabriel de Quito, sin embargo no completó sus estudios de bachiller, regresando a la finca La Liria luego de tomar varias clases de arte.1

En 1894 fue nombrado Teniente Político de Mulalillo, cargo en el que impuso vigilancia a los indígenas y a las facciones locales de la Iglesia Católica. Al año siguiente ayudó a impedir la reunión de miembros del partido conservador de Tungurahua con las fuerzas gobiernistas, dejando libre el camino a Eloy Alfaro en su marcha triunfante a la capital durante la Revolución liberal de Ecuador.3
El 1896 se casó con Rosario Mera Iturralde, hija de Juan León Mera. Dos años después ayudó a Manuel J. Calle en la Revista de Quito y publicó un libro sobre agricultura. Entre 1898 y 1899 fue diputado nacional por la Provincia de Tungurahua.1
A inicios de la década de 1900 pasó a ser administrador del Ingenio Valdez, en lo que entonces era la parroquia Milagro. De su estadía en la Costa adquirió polineuritis nerviosa, que lo dejó paralizado y postrado en cama por un largo período.1 Fue en este tiempo en que dictó a su esposa su obra cumbre, A la Costa,4 novela realista en que se describen los cambios sociales ocurridos en el país a finales del siglo XIX.3
En 1903 fue nombrado Ministerio de Instrucción Pública, cargo desde el cual fundó la Escuela de Bellas Artes y la Facultad de Ciencia en Quito y la Escuela Normal de Agricultura en Ambato. Dos años más tarde viajó a Nueva York con la intención de buscar ingenieros que realizaran estudios técnicos para su planeado ferrocal al Oriente, sin embargo, con la caída del gobierno de Alfaro en 1906, el ferrocarril que había ideado no pudo llevarse a cabo.3
Su esposa falleció en 1905 y su hija en 1906, dos hechos que lo marcaron fuertemente.1
En 1907 criticó las recientes decisiones políticas de Alfaro, llegando incluso a retarlo a muerte en un panfleto que hizo circular en la época.1

Resumen Corto   de "A la costa " 
 
Don Jacinto Ramírez y Doña Camila eran padres de Salvador, de carácter manso y pasivo, su hermana Mariana era el reverso de su hermano ambos criado con la moral católica.
La amiga más íntima de doña Camila era doña Rosaura Valle, vieja solterona, una figura repulsiva en la que sin dificultad se adivinaba la enemiga acérrima de la belleza, de la alegría y de la juventud, acabada por los malos tratos de la vida.
Salvador ya en la universidad conoce a Luciano Pérez con quien hizo la primera y única amistad de su vida. Luciano pronto en su corazón joven sintió el nacimiento de una verdadera pasión por Mariana el instinto le advirtió que Mariana también lo amaba, ambos estaban persuadidos de su mutuo cariño y con todo, nunca pudieron tener una conversación a solas en la que pudieran decirse lo que ambos sentían, eran amantes vergonzosos. Así estaban las cosas cuando la beata hizo la denuncia de las pretensiones de Luciano hacia Mariana
Mariana reconoció estar enamorada del joven Luciano, y enfrentó a su madre; Doña Camila muy rabiosa prohibió a su hija volver a hablar con Luciano e igual hizo con su hijo Salvador obligándole al joven romper la amistad. Pero sin embargo Mariana y Luciano en un encuentro clandestino, venciendo todos los obstáculos que les ponía esa sociedad cruel, se entregaron ese amor infinito, fugaz, inmortal.
Un día el doctor Ramírez regresó de la hacienda de Guayllabamba, y sintiéndose repentinamente enfermo muere. Dejándola a doña Camila y a sus dos hijos en orfandad
Mariana lloraba desconsolada en su cuarto, por la muerte de su padre y también porque se sentía impura, manchada, era una de tantas sacerdotisas del amor prohibido, sin hogar, sin virginidad.
Rosaura iba de tarde en tarde a tratar de convencer a Doña Camila para que obligue a su hija Mariana a dedicarse completamente a los asuntos de la iglesia. Poco a poco la muchacha se creó una gran ilusión con el padre Justiniano.
La beata y en complicidad con el cura Justiniano, llevó a Mariana a una solitaria casa, adecuada para albergar borrachos, rateros y prostitutas. Mariana sudando de angustia y vergüenza inexplicable, atravesó los sucios patios y entró al cuarto. Allí estaba esperándola, sentado en un sillón el padre Justiniano. La beata encontró algún pretexto los dejó solos y cerró la puerta por fuera con llave; dejando al cura realizar sus más bajos instintos de lujuria.

Años después Salvador y Luciano se reencuentran, teniendo este una gran curiosidad por su amada Mariana; Salvador le cuenta que Mariana se había convertido en una pérdida y lo peor; corrompida por un fraile que tenía de santo y que andaba por las calles sucia llevando en sus brazos a un niño, hijo del fraile infame.
Pero el reencuentro dura muy poco porque Luciano debía viajar a Europa y Salvador debía refundirse en una hacienda donde consigue trabajo. Ahí se gana la confianza de don Roberto, el amor de su hija Consuelo y el odio de Fajardo que pretendía desde hace mucho tiempo a la joven. Pasado el invierno llegó el dueño de la hacienda, el señor Velásquez, se enteró de todas la maldades que hacia Fajardo a Salvador, y enterándose del romance ayuda a los jóvenes para unirse en matrimonio. Siete mese habían pasado todo era dicha y felicidad, Salvador no se había sentido más feliz en su vida y a hora tendría otra dicha, pronto iba a ser padre, pues Consuelo le había confesado que llevaba en su vientre el fruto de su amor.
Pero una mañana de febrero, Salvador le cuenta a Consuelo que estaba enfermo, acostado en una cama poco a poco fue agravando. Consuelo, amor mío, decía Salvador, perdóname si te hago sufrir, pero debo decirte que muero. De la ventana se divisaba el ancho Guayas, y el majestuoso Chimborazo, eran las cuatro de la tarde cuando abrió la puerta un hombre alto, musculoso y bien vestido, era su amigo Luciano.
He averiguado por ti. Y ahora vengo a verte, pero en que estado, ¡Dios santo¡
Esta es mi mujer, dijo Salvador a Luciano, abrázala, te recomiendo a mi madre…Si ves a, a...a Mariana, dile que...le perdono ...no la maldigo… pobrecita, Me aho …Me ahogo… Consuelo... estoy…
No concluyó la frase...