miércoles, 13 de enero de 2016

Novelas Ecuatorianas Que Hicieron Historia

Hoguera Barbara

Autor:Alfredo Pareja Díez Canseco

Alfredo Pareja Diezcanseco nació en Guayaquil en 1908, hijo de Fernando Pareja y Pareja y de Amalia Diez-Canseco y Coloma. Su madre era miembro de la oligarquía peruana, hija del ex-presidente Francisco Diez-Canseco y Corbacho y sobrina del también ex-presidente Pedro Diez-Canseco y Corbacho. Tuvo que proveer a su familia a la edad adolescente, leer por la noche y asistir como oyente al Colegio Vicente Rocafuerte. Su primera educación se llevó a cabo en su ciudad natal: la escuela primaria en el Colegio San Luis Gonzaga de la Congregación de los Jesuitas.
En 1930, Pareja ganó una beca en los Estados Unidos. Como resultado de la gran depresión trabajó en los muelles de la ciudad de Nueva York durante un año. De regreso al Ecuador fue profesor de historia, literatura española y norteamericana en el colegio Vicente Rocafuerte. También se desempeñó como Superintendente de Educación Secundaria y como Diputado por la Provincia de Guayas.
Durante la dictadura de Federico Páez 1935-37, sin embargo, Pareja fue encarcelado y, finalmente exiliado a Chile, donde fue contratado por la editorial Ercilla Editorial.
Al volver al Ecuador, se convirtió en miembro de la Asamblea, encarcelado de nuevo por el régimen del presidente Aurelio Mosquera Narváez. (Esta detención de 30 días constituyeron la base de su novela Hombres sin tiempo). Encargado de Negocios en México en 1944. En 1945 se convirtió en representante especial ante la agencia de las Naciones Unidas para Socorro y Rehabilitación de los países devastados por la segunda guerra mundial (UNRRA) para los gobiernos de México , América Central, Argentina, Uruguay y Paraguay, en Washington DC, Montevideo, y más tarde en Buenos Aires.
Pareja nació en una familia conservadora que perdió su fortuna económica, entre otras razones parece que se inclinó a la generación "socialista" en Ecuador. Vivía a través de la agitación política considerable en la década de 1920. En esa época llegó a la conclusión de que la salvación de su país estaba en el lado izquierdo del espectro político. Él negó, sin embargo, ser "de izquierdas" e insistió en que no tenía deseo de utilizar el arte de escritor de ficción como instrumento de propaganda. Más bien, trató de manera simple y directa narrar las condiciones sociales que requerían reparación, denunciando al mismo tiempo la corrupción y la injusticia. Su primera novela,La casa de los locos(1929), sátira política ecuatoriana que ridiculizo a personajes políticos, tantos que la publicación se retrasó considerablemente. En Pareja se manifiesto algo de influencia del escritor y político mexicano, José Vasconcelos. La principal influencia en su vida y trabajo fueron los clásicos griegos, Honoré de Balzac, Dostoievski, Thomas Mann, Will Durant y Arnold Toynbee con el cual mantuvo correspondencia. Algunos críticos han detectado también la influencia de Freud, Ehrenburg, Gide y Proust.
El ciclo ficción narrativa de Pareja se ha caracterizado por el realismo y una fuerte conexión con la historia de su país (El muelle[ "El muelle"], 1933;Hombres sin tiempo[ "Hombres sin tiempo"], 1941;Las tres ratas[las tres ratas], 1944), que fue llevada al cine con ese mismo nombre en 1946. Habiendo establecido una reputación como escritor, tanto dentro como fuera del Ecuador, en 1944 publicó una importante biografía novelada La hoguera bárbara, acerca de las acciones y las circunstancias históricas que rodearon la vida y la muerte del general Eloy Alfaro . Un nuevo ciclo de novelas se inició en 1956 conLa advertencia’’ y continuó con “El aire y los recuerdos y Los poderes omnímodos. Fue ambicioso para describir la evolución de la sociedad ecuatoriana desde 1925. Posteriormente, publicó la novela Las pequeñas estaturas y es autor de un ensayo sobre "Thomas Mann (1956) y "Ensayos de Ensayos" (1981).
Pareja mantuvo una larga asociación con el famoso Grupo de Guayaquil formado por los escritores ecuatorianos José de la Cuadra, Joaquín Gallegos Lara, Demetrio Aguilera Malta, Enrique Gil Gilbert, Francisco Febres Cordero. Tuvo buenas relaciones con John Dos Passos, Angel Felicísimo Rojas, Juan David García Bacca, John Steinbeck, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Miguel Donoso Pareja, Jorge Enrique Adoum, Benjamín Carrión, Oswaldo Guayasamín, el historiador Jorge Pérez Concha.
Pareja cuenta en su la biografía escrita por Francisco Febres Cordero que quien le inculco el amor a la literatura fue su tío Wenceslao Pareja y Pareja médico y poeta modernista candidato al Premio Nobel por su trabajo en conjunto con Noguchi.
Pareja trabajo en proyectos educativitos después de la segunda Guerra Mundial con el Presidente Galo Plaza Lasso.
Fue el primer canciller del gobierno de Jaime Roldós Aguilera al regreso a la democracia en 1979.
En su jubilación, Pareja dedicó su tiempo a la investigación histórica.

 Resumen de la obra

La Hoguera Bárbara es como se titula esta maravillosa y extraordinaria obra de Alfredo Pareja Diezcanseco que nosotros como lectores, hemos podido apreciar. Escrita por este personaje con emoción, con lucidez absoluta y con una notable forma literaria. Estas tres virtudes se convirtieron en la mente y la pluma de dicho escritor para la creación de  este libro, convirtiéndose en la historia de la vida de nuestro viejo luchador como lo es  Eloy Alfaro, la novela de único el proceso de la revolución liberal de igual manera se narró la historia del primer siglo republicano de nuestro país el Ecuador.  Dotándose como una bibliografía bien estructurada, pues abarca no solo la vida del biografiado sino también la de su espacio vital, su sociedad, su lucha constante por una Revolución Liberal  y su tiempo. La historia cabal de una revolución como lo es este libro, contando con los nombres, las fechas y las circunstancias de este fenómeno,  reconstruyendo  el tiempo y el espacio del suceso histórico, desde sus causas originarias hasta sus efectos futuros, dotándonos de un sentido vivo, con las imágenes de activistas e indiferentes todo esto transcrito en este libro magnifico.

Esta historia no es solo la terrible muerte de Alfaro, sino que “La Hoguera Bárbara” tiene varios significados como por ejemplo Hoguera que fue por ancho tiempo toda la Patria, bárbaramente encendida en luchas fratricidas. Constando además de una serie de documentos utilizados para la creación de este libro como fueron cartas escritas por Alfaro y dedicadas a él, revistas, papeles y documentos todo indicio de verdad, relatos a viva voz componentes utilizados para su estructura.
DESAROLLO
De manera que este escritor comienza narrando la vida misma de Eloy Alfaro desde su nacimiento en Montecristi como el desarrollo de toda su vida hasta su juventud describe de igual manera como fue la vida de su padre el español Manuel Alfaro capitán de guerrillas en la Península, que llenaba su cabeza del Romanticismo liberal de la época enamorándose de una hermosa manabita llamada Natividad Delgado, que tuvieron 8 hijos entre uno de ellos ELOY, crecía con lo que le narraba su madre de aquellas luchas que su marido había sostenido en la remota España o las anécdotas del libertador, cuya figura de héroe mítico evocaba, jamás se hartaba Eloy del anecdotario milagroso pues hacia las preguntas invariables de su edad y decía:
-Cuando yo sea grande, voy a pelear por la libertad.
Finalmente llego el día y se dirigió a la aventura como un sonámbulo, asombrado del enigma que iba a desgarrar, empezó a llenarse de vida y acción de manera que su sueño era ser compañero, liberal y patriota, a través de las admoniciones de Montalvo que le llenaba de fuego para mantener encendida la germinante idea de su rebelión.
 En el Ecuador, solo es lo que ha sucedido con la palabra “revolución”. Rectamente usada, sirve para calificar a una transformación violenta, profunda e irreversible, que trastoca significativamente la organización política, la estructura económica y la vida social, pero nosotros la hemos empleado con laxitud, para calificar así a cualquier insurrección, transformación o cuartelazo. A consecuencia de ello, nos encontramos con que en nuestro país supuestamente han ocurrido al menos una decena de “revoluciones”, la mayoría de las cuales
no ha tenido otra virtud que derribar al gobierno de turno y sustituirlo por otro, quizá algo diferente: “Revolución de las Alcabalas”, “Revolución de los Estancos”, “Revolución de la Independencia”, “Revolución de los Chiguaguas”, “Revolución Marcista”, “Revolución Liberal”, “Revolución Conchista”, “Revolución Juliana”, “Revolución del Veintiocho de Mayo”, “Revolución Nacionalista de las Fuerzas Armadas”,
 En el caso de la Revolución Liberal, su trascendencia estuvo dada también por varias razones adicionales. Por una parte, fue un proceso revolucionario de gran aliento, que empezó manifestándose desde décadas antes, a través de las montoneras liberales de la Costa y culminó con la revolución propiamente dicha, que estalló en 1895 y se extendió hasta 1911, durando un total de dieciséis años. Por otro lado, fue una reforma liberal tardía, que se produjo setenta años más tarde que la boliviana del mariscal Sucre. En efecto, este proceso revolucionario trajo la participación de combatientes colombianos, chilenos, peruanos y mexicanos, que en diversos momentos lucharon bajo las banderas de Alfaro, y además estimuló la acción de los revolucionarios de otros países latinoamericanos, que luchaban por imponer la reforma liberal pero fue una gran tragedia el arrastre de Alfaro y sus tenientes como lo analiza nuestro autor, una transformación de tal envergadura debía provocar variadas reacciones de resistencia de parte de quienes veían perjudicados o amenazados sus intereses, pues el ideal de Alfaro fue conseguir no sólo la reconstrucción de la Gran Colombia, sino la perdurable solidaridad americana El pueblo lo aclamaba, era cierto, pero la oportunidad se le había escapado. Lo seguían por las calles, cantando canciones de libertad. La voz de ¡Viva Alfaro! se levantó como un encantamiento.
Durante el período de gobierno, el Alfarismo fue perdiendo apoyo. Muchos de sus antiguos partidarios se unieron a la tendencia Placista aliada de los terratenientes. A ello se sumó la pérdida de poder de Alfaro en el ejército y el deterioro de su propia vejez.
Cuando su segundo período presidencial terminaba, Alfaro escogió como candidato al empresario guayaquileño Emilio Estrada, quien triunfó ampliamente en las elecciones presidenciales. Luego, Estrada murió y, como Alfaro había previsto, diversas facciones liberales empezaron a disputarse el poder. Alfaro volvió al país para intentar negociar un acuerdo, pero una sangrienta guerra civil se había apoderado del país, por un lado, fuerzas comandadas por Leonidas Plaza y Julio Andrade, que representaban al gobierno. Ante la contundencia de los ejércitos gobiernistas, los alfaristas llegaron a un acuerdo por el cual se respetaba su libertad y se rindieron. A pesar de ello, Alfaro y sus compañeros fueron encarcelados y traídos a Quito, donde una multitud, azuzada por clérigos y enemigos de Alfaro, los asesinó y arrastró por las calles hasta  el parque El Ejido, donde se los incineró este atroz crimen estuvo involucrado directamente el general Leonidas Plaza Gutiérrez, con la complicidad de notables personajes como el Arzobispo González Suárez, quién como Jefe de la Iglesia Ecuatoriana, con su sola presencia pudo haber evitado la masacre.

 

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